Martes, 27 de Junio de 2017


Política y algo más?Una Reforma A Modo para el Clero

Central Virtual de Noticias  / Zacatecas, Zac.-En la víspera de la primera visita oficial de Benedicto XVI a México como Jefe de la iglesia católica en el mundo, el gobierno de Felipe Calderón se apresura -y alista- a ceder más poder al clero en detrimento del Estado laico mexicano.

En realidad dicha reforma que deberá ser aprobada por el pleno del Senado es un tema coyuntural y político del gobierno calderonistas, pues no está considerado como un asunto prioritario en la agenda política.

Hoy, México se encuentra sometido a un intenso ataque ideológico por parte de las corrientes más conservadoras, las que han enfocado sus esfuerzos en modificar la Constitución para abatir el escudo de defensa que representó el principio de respeto al Estado laico, vigente desde la Constitución de 1857 y ratificado en la de 1917.
Con priístas y panistas, en la Cámara de Senadores, Calderón acelera el ritmo para que antes del viernes próximo sea aprobada la minuta de reforma al Artículo 24 de la Constitución  y con ello entregarle en charola de plata un voluptuoso regalo  al sucesor de Juan Pablo II.

Por lo tanto, priístas y panistas aprobaron en lo particular la semana pasada el dictamen en comisiones. Se impusieron ante la insistente negativa del senador Dante Delgado Ranauro y uno que otro perredista.

Dicha reforma al artículo 24 de la constitución abrirá la puerta a las iglesias -en particular a la católica, que es la más poderosa- para intervenir directamente en las escuelas públicas para llevar adelante su adoctrinamiento, con cargo a los impuestos de todos los ciudadanos.

Ya el 15 de diciembre de 2011, el PRI y el PAN, con el respaldo de perredistas afines a la corriente de Los Chuchos,  en la Cámara de Diputados, aprobaron una minuta de reforma al artículo 24 y 40 de la Constitución, y ahora el pleno del Senado se dispone a discutir con el propósito de suprimir los límites que el  orden jurídico establece a la celebración y difusión de actos de culto.

De acuerdo a un estudio de Netzaí Sandoval Ballesteros, abogado por la UNAM y  posgraduado en administración de justicia, la clave en la reforma no es tanto lo que dice, sino que pretende eliminar el tercer párrafo del artículo 24, que actualmente establece la base constitucional que permite al legislador fijar límites en la difusión de actos de culto.

Es decir: “Los actos religiosos de culto público se celebrarán ordinariamente en los templos. Los que extraordinariamente se celebren fuera de éstos se sujetarán a la ley reglamentaria”, subraya en su trabajo Sandoval Ballesteros.

Con ello queda muy  claro, que ahora las iglesias en México tendrán argumentos legales de sobra para exigir al máximo tribunal del país, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la inconstitucionalidad de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público porque, según ellas, la nueva legislación  atentaría contra el derecho fundamental de ejercer la religión en lugares públicos.

Incluso, la Iglesia católica estaría en condiciones de contar con sus propios canales de televisión para la difusión de su religión, como ya ocurre en países de Europa y Sudamérica, porque el propio Estado estará limitado y atado de manos legalmente. En la actualidad, el artículo 21 de la propia  Ley de Asociaciones prohíbe a las iglesias transmitir actos de culto religioso a través de la radio y la televisión sin una autorización previa de la Secretaría de Gobernación.

También niega la difusión de actos religiosos en tiempos del Estado. Y con esas disposiciones quedarían sin sustento constitucional.

Ello, explica la urgencia y la preocupación de un gobierno mexicano conservador que en los dos últimos sexenios, a partir de Vicente Fox Quesada, ha regresado y concedido mayores canonjías  a la Iglesia católica.

Hay que recordar que en julio de 1859, con el apoyo de grupos liberales, Juárez expidió las Leyes de Reforma, que declaraban la independencia del Estado mexicano respecto del clero, además de la ley sobre matrimonio civil y sobre registro civil; la de panteones y cementerios, y el paso de los bienes de la Iglesia a la nación. Este, sin duda, fue un golpe demoledor para los conservadores.

Pero antes, en 1855, se conoció la ley Juárez, cuando Benito, en su calidad de Ministro de Justicia e Instrucción Pública, acabo, en una primera instancia, con los privilegios para militares y el clero por encima de otras personas al abolir los fueros con la Ley sobre Administración de Justicia y Orgánica de los Tribunales de la Nación, del Distrito y Territorios. Esto ocurrió cuando Juan Álvarez llegó a la Presidencia de México, tras la caída  de Santa Anna, y nombró al Benemérito de la Américas, funcionario de su gabinete.

La visita de Joseph Ratzinger, programada del 23 al 26 de este mes, no está alejada tampoco del oportunismo político del actual gobernante mexicano.

De acuerdo a los analistas políticos, no se debe descartar el oportunismo político  y protagónico del propio Felipe Calderón para buscar, incluso, el acercamiento de la abanderada del PAN a la Presidencia de la República, Josefina Vázquez Mota, con el Vicario de Cristo.

Y ello, es factible ante los nulos resultados de una absurda guerra que sólo ha dejado más odio para un bravucón de Calderón Hinojosa, quien ahora tiene que acudir a las imágenes celestiales en busca del milagro para recapturar a Joaquín El Chapo Guzmán, que harían crecer los bonos -y votos- para la aspirante presidencial blanquiazul, Vázquez Mota, como lo vaticino el periódico Los Ángeles Times.

Relación Iglesia-Estado/Su Santidad: CSG
Parte del legado de la administración Salinas lo constituye la amplia reforma de la relación Estado-Iglesia promovida por él. La reforma fue consecuencia de una serie de cambios culturales y políticos que hicieron inaplicable la letra o el espíritu de la legislación vigente en México hasta 1992 en materia de relaciones Estado-Iglesia.

Las visitas del Papa Juan Pablo II hicieron evidente la incapacidad del Estado para aplicar la legislación. Además, en distintos estados de la República, la Iglesia se convirtió en un importante promotor de severas críticas al carácter autoritario del régimen político vigente en México.

Durante la década de los ochenta, la Iglesia, especialmente líderes de la Conferencia del Episcopado Mexicano como Ernesto Corripio Ahumada, lanzaron una serie de retos a la legislación vigente en el país que alcanzaron un punto álgido cuando en 1986, en el contexto de la elección en el estado de Chihuahua, los obispos de ese stado amenazaron con organizar, como durante la Guerra Cristera, una huelga de cultos.

La huelga fue impedida por la intervención del entonces delegado apostólico Girolamo Prigione, pero evidenció--por una parte--la incapacidad del Estado para subordinar a la Iglesia y, por la otra, los severos problemas de legitimidad que el régimen enfrentaba. [cita requerida.

Salinas advirtió la dimensión del reto planteado por la Iglesia y fue así que inició una política de acercamiento que incluyó, primero, como candidato presidencial, una serie de visitas a los obispos mexicanos en sus lugares de origen. Después de la elección, la Iglesia ofreció a Salinas un gesto simbólico cuando tres prelados (Ernesto Corripio Ahumada, Genaro Alamilla Arteaga y Girolamo Prigione) acudieron a la toma de posesión de Salinas el 1 de diciembre de 1988. A partir de ahí se iniciaron una serie de acercamientos y negociaciones que culminaron en 1992.

Fue en ese año que el Partido Revolucionario Institucional presentó una iniciativa de reformas a los artículos 3, 5, 27, 28 y 130 de la Constitución. Las reformas, apoyadas por una abrumadora mayoría de diputados y senadores del Congreso electos por los tres principales partidos políticos de México (Partido Revolucionario Institucional, Partido Acción Nacional y Partido de la Revolución Democrática) modificaron de manera radical los términos de la relación con las iglesias, especialmente con la católica. El siguiente paso ocurrió cuando se reanudaron, luego de más de un siglo de estar interrumpidas, las relaciones diplomáticas entre México y la Santa Sede para dar paso, finalmente, a la promulgación de nuevas leyes reglamentarias de las relaciones Estado-iglesias.

Carlos Salinas fue, en este sentido, el primer presidente mexicano en recibir al Santo Padre Juan Pablo II en su condición de Jefe del Estado Vaticano, durante la tercera visita a México del pontífice en el estado de Yucatán, el 11 y 12 de agosto de 1993, siendo testigos Mons. Manuel Castro Ruiz, Arzobispo de Yucatán y Dulce María Sauri Riancho, Gobernadora del Estado de Yucatán.

La nueva legislación otorga personalidad jurídica a las iglesias y devolvió parcialmente los derechos políticos a los así llamados "ministros de culto", que ahora pueden votar. Sin embargo, la legislación mexicana aún desconoce el derecho de los "ministros de culto" a ser votados, además de que impone mecanismos muy restrictivos para el ingreso de personal religioso extranjero a México. La personalidad jurídica de las iglesias está limitada también en lo que hace a su capacidad para ser propietarias de bienes inmuebles y especialmente para ser propietarias u operar medios de comunicación electrónicos.

Salinas ha expresado en fechas recientes su insatisfacción con los resultados de la reforma, aunque nunca ofrece detalles del porqué de su insatisfacción por lo que observadores de la política mexicana estiman que se trata de una manera de admitir errores y evitar aparecer como intransigente ante la opinión pública del país que le reclama la insensibilidad con la que desarrolló algunas de sus políticas y, sobre todo, el descuido que él mismo admite tuvo al permitir que su hermano Raúl violara flagrantemente las leyes del país.

SEIS MIL ASOCIACIONES
De acuerdo a estadísticas, en México hay seis mil asociaciones religiosas.

En el Distrito Federal hay mil 42 agrupaciones; 474 en Nuevo León; 384 en el Edomex; en Coahuila, 342; Colima tiene sólo 13.

Según cifras oficiales, en el Distrito Federal existen mil 42 asociaciones religiosas, en Nuevo León, 474; Tamaulipas, 384; Estado de México, 364, le sigue Coahuila con 342, Baja California 272 y Veracruz 255, mientras que Colima cuenta sólo con 13 agrupaciones. Por religión, la iglesia católica cuenta con 2 mil 943 asociaciones, los evangélicos con 3 mil 119; el Islam tiene dos y otras que sólo cuentan con una.

Pero la que mayores privilegios goza en la actualidad es, sin duda, la católica, aunque lo prohíba el artículo tercero de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público que señala claramente que el Estado no podrá establecer ningún tipo de preferencia o privilegio a favor de religión alguna, no obstante dicha disposición no es acatada por el propio gobierno.

Y la católica es que más recursos económicos posee. Se calcula que más del 50 por ciento de los mismos son enviados a la Santa sede. Y los mexicanos, mientras tanto mueren de enfermedades que pueden prevenirse o en otros casos hasta de hambre.
Hasta la próxima