Jueves, 21 de Septiembre de 2017


“Nosotros no Queremos Acabar con La Jornada” (Reportaje)

Gerardo Romo | CVN 

Ciudad de México.- Agustín Salgado, reportero de la edición digital de La Jornada, con 19 años en el diario despertó el uno de Enero con una reducción de 10 mil 800 pesos a su salario mensual, equivalente al 50 por ciento del total.

“Con este recorte al salario ya no pude ayudarle a una de mis hermana a pagar la escuela de mi sobrina, suspendí cursos que tomaba para prepararme, en general baja tu nivel de vida (….) yo tengo la ventaja que soy soltero, pero por la reducción  muchos compañeros tuvieron que cambiar a sus hijos de escuelas que ya no pudieron pagar, o algunos que están divorciados les siguen reteniendo el porcentaje de salario que tenían anteriormente y otros renegociaron sus créditos de vivienda”, explicó.

Desde noviembre del 2016, la administración señaló a los trabajadores que les rebajaría el cien por ciento de sus prestaciones adicionales a las establecidas en la ley y sólo les respetaría su salario base.

El 16 de Enero, en una editorial titulada “La Jornada: por su futuro”, el diario reconoció que era impostergable la necesidad de ajustar el contrato colectivo de trabajo a fin de darle viabilidad financiera  a la organización, pues más del 90 por ciento de sus ingresos se destinan al pago de ingresos y prestaciones.

Y la administración cumplió su advertencia, sin previa consulta y acuerdo con el sindicato.

La disminución  representó según trabajadores consultados  que recibieran entre 30 y 70 por ciento menos dinero de su salario, dependiendo del tipo de trabajador y su clasificación en el  tabulador sindical.

Esta fue la gota que derramó el vaso e hizo al Sindicato Independiente de Trabajadores de la Jornada emplazar a huelga en Enero, misma que estalló el pasado viernes 30 de Junio al obtener la mayoría calificada del 60 por ciento como mínimo para que sea legal según los estatutos.

El sábado 1 de Julio La Jornada salió a las calles a pesar de la huelga.

Incluso en la Rayuela, la dirección culpaba a los huelguistas de estar siendo parte de una maniobra oscura en contra del diario: “Sólo una pregunta: ¿A quién sirve, quién pretende silenciar un medio?”, se preguntaba la dirección desde ése tradicional recuadro en la parte superior izquierda de la contraportada.

El domingo 2 de Julio en el campamento, los trabajadores que se fueron a huelga no pierden el ánimo, saben que su lucha es legítima producto de un derecho constitucional en medio de un País que cada día le arrebata la posibilidad de organización y reclamo a la clase trabajadora.

 Ellos están convencidos que su pelea es por el bien de todos sus compañeros (los que votaron a favor y en contra de la huelga) para que el diario vuelva a ser independiente, libre y honesto, dentro (en casa) y hacia afuera.

“Nada más falso, nosotros no queremos acabar con La Jornada”, aseguran los hombres y mujeres en el campamento de huelga afuera del diario el domingo 2 de junio. Se repiten entre ellos para darse ánimos. “Nos tenemos a nosotros mismos”.

Ése mismo domingo, la Junta Local de Conciliación y arbitraje declaró la huelga inexistente e ilegal, argumentando entre otras cosas que el periódico logró salir a la calle aún en la huelga y al presentar un padrón de afiliados al Sindicato de la Jornada de 2011 de 273 trabajadores, (con lo que no se habría logrado la mayoría calificada para la vigencia de la huelga), desconociendo el actual y vigente padrón de 216 trabajadores.

“La junta local de la Ciudad de México actuó en contra de los trabajadores, nosotros emplazamos a huelga en Enero y en lugar de notificar a la empresa 48 horas después, lo hice luego de 5 meses, ellos siempre actúan a favor del patrón y por eso no extraña que declaró la huelga inexistente pese a que se cumplió con el procedimiento legal”, señaló en entrevista Judith Calderón, secretaria General del (Sitajor).

El lunes el sindicato interpuso un amparo contra el fallo de la Junta local y lo ganó.

Este martes se anunció que empresa y sindicato firmaron un acuerdo, la huelga será levantada y el diario estará trabajando de manera “normal”.

…Trabajadores  solidarios con la empresa

Los trabajadores en huelga recuerdan cómo desde 2015 luego de una ardua discusión al interior del sindicato en solidaridad con la administración del diario que dirige la periodista Carmen Lira Saade se disminuyó el 27.8 por ciento de prestaciones para ser solidarios con la crisis económica del rotativo.

De ésa crisis económica la dirección se había quejado junto con el consejo de administración que hoy encabeza Enrique Galván Ochoa, desde 2010.

“Los trabajadores acordamos que se apoyara a la empresa con el descuento del 27por ciento de nuestro salario durante 15 meses  se firmó un convenio con el Periódico, eso representó 22 millones de pesos que nos dijeron se utilizarían para la modernización del diario y desgraciadamente ése recurso no se utilizó con ése fin y sí se gastaron entre 10 y 12 millones para liquidar a directivos del diario, como algunos coordinadores”, lamentó Elizabeth Velasco, reportera del diario desde 1994.

Incluso los huelguistas coincidieron que previo a que se les pagó liquidaciones millonarias a algunos directivos y trabajadores, tiempo después algunos fueron recontratados.

“Pese a que en el documento que se firmó con el sindicato el compromiso de la administración de informar con transparencia el uso del recurso que acordamos nos quitaran para ayudar al diario nunca se hizo, no hay transparencia”, lamentó Velasco.

En aquel acuerdo de reducción salarial de 2015,  la empresa se comprometió a que el recurso de la reducción del 27.8 por ciento (22 millones de pesos aproximadamente) se utilizarían para iniciar un proceso de modernización del diario que incluiría capacitación a reporteros, pero no ocurrió.

“El dinero se utilizó para liquidaciones de trabajadores que despidieron (60) y para la recontratación de quienes fueron liquidados pero no se utilizaron para la supuesta modernización  ni nos incluyeron en un proceso de capacitación para decirnos cómo  íbamos a participar y qué nuevos conocimientos requeríamos, en resumen sólo se anunció una modernización, pero nunca ocurrió, no se hizo nada, eso molestó mucho a la gente”, recordó Elizabeth Velasco.

Incluso, después de que se concluyó el convenio de 15 meses de reducción salarial, días antes, la gerencia, recuerdan algunos huelguistas colocó anuncios advirtiendo que un nuevo convenio debía firmarse sin objeciones para seguir rescatando a la empresa de su crisis.

Los trabajadores coinciden que la empresa no les ha presentado un informe de la situación financiera de La Jornada.

Algunos de los hoy huelguistas detallan que al interior de la empresa hay hostigamiento laboral, incluso no descartan que algunos puedan ser despedidos por su “rebeldía”.

“Desde que empezamos a pedir cuentas de cómo usaron nuestro recurso a algunos nos empezaron a eliminar permisos, nos sacaron de reportear, nos quisieron reventar, incluso si nos enfermábamos nos decían si te vas, bajo tu riesgo porque  te descontamos el día y si llegabas tarde te levantaban actas”, explicó otro reportero.

El No de Blanche Petrich

 Blanche Petrich, una de las reporteras más reconocidas de La Jornada hizo público su rechazo a la huelga, descalificando a los jóvenes que participaron en ella y recordando que por años el entorno laboral de este medio ha sido envidiable para otros medios de comunicación donde no hay ni sindicato, ni garantías de empleo, ni salarios dignos, mucho menos prestaciones extraordinarias.

Recordó que antaño, de la mano de Carlos Payán (primer director del diario) y Carmen Lira, se alentó la conquista de grandes beneficios para los jornaleros.

“Recortar las prestaciones extraordinarias –que en pocos casos, solo los de mayor antigüedad, representan realmente el 40 por ciento del ingreso—se tornó en la única posibilidad de evitar que el pago de nómina se comiera al periódico entero. Con documentos y números, los trabajadores fueron confrontados con esta realidad”, apunta la reportera.

Petrich acusó a Judith Calderón, actual secretaria general del sindicato de envenenar el ambiente interno del periódico y alentar su polarización y desacreditó, dijo, “ la dura verdad de los números”.

¿Hay detrás una intención política de hacer naufragar a La Jornada, un periódico que muchos estarían felices de ver desaparecer?”, se pregunta la reportera. “Imposible saberlo”, se responde.

-Más de medio año de golpeteo y manipulaciones dieron sus réditos- , continúa Petrich en su argumentación.

“Un nutrido grupo de compañeros, entre ellos pocos periodistas, muchos trabajadores de nuevo ingreso, sin noción de lo que ha sido nuestra historia y nuestra lucha, optaron por la vía de la autodestrucción. Prestaciones extraordinarias o huelga”, agregó.

Y al final, la periodista da una estocada firme contra los huelguistas y en pro de la parte patronal.

“La empresa apuesta por la sobrevivencia de La Jornada, con todo lo que ello implica. Los huelguistas, por lo contrario, por su silencio."

… El milagro de La Jornada.

Los trabajadores de La Jornada reclaman también el viraje en la línea editorial del periódico que nació para ser la voz de quienes no la tienen, de los grupos excluidos, de los sindicatos, de las luchas sociales, un periódico pues, del pueblo y sus demandas más sentidas, para el pueblo.

“ ¡¡¡¡Hasta Peña Nieto llegó a escribir una columna en el diario, aunque quién sabe si de verdad él la hizo!!!”, ironiza un periodista de esta casa editorial.

También La Jornada le ha abierto espacios a Luis Videgaray como columnista, el hoy “aprendiz” en la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Los trabajadores recuerdan algunas portadas pro priístas, impensables quizá al inicio de este proyecto nacido en 1984.

“Peña: La prioridad del gobierno es proteger el empleo”, ésa fue la nota principal del diario dirigido por Carmen Lira con motivo de la firma del acuerdo por el fortalecimiento económico promovido por el Presidente de la República.

O bien aquella portada con la foto de Peña Nieto saludando a Barack Obama en Perú y con la nota principal el llamado del Presidente a la unidad con motivo del la celebración de un aniversario más de la Revolución Mexicana: “Insta Peña Nieto a cerrar Filas para lograr un mejor Futuro”.

O aquella portada de Febrero de 2017 en la que declara Peña: “Defender intereses del país mi total convicción”.

Y así el recuento sobre la exaltación de la figura presidencial en La Jornada, ( no exclusivo de este diario), puede seguir, como aquella portada de este diario concebido desde la izquierda donde el PRI conmemoró su 88 aniversario. “No pactará nunca su derrota el PRI, señala Peña Nieto”

En Septiembre de 2014 La Jornada en su editorial titulado “Tres décadas” refirió que su inicio no fue fluido ni cómodo pues nació en medio de una crisis económica  y sin la bendición de poderes políticos o económicos  y resaltó cómo la generosidad de artistas plásticos como Rufino Tamayo, y Francisco Toledo, que le donaron obra a la causa les permitió salir a la calle con presupuesto para 5 días.

“Si los grandes periódicos lo son porque perduran y porque tienen un carácter y un sello editorial propio y un lectorado leal y crítico, La Jornada cumple con los requisitos y eso es un éxito y casi un milagro”, dice la editorial de ése 30 aniversario en su cuarto párrafo.

En ése editorial La Jornada, previo aclarar que “no es un periódico opositor a ultranza o crítico a rajatabla”, reclama al Gobierno Federal de Enrique Peña Nieto que ha retrasado los pagos más allá de todo plazo razonable y ello “ha colocado a La Jornada en dificultades sin precedente”.

Y agrega: “Cabe preguntarse en esta circunstancia, si los impagos mencionados son un mero descuido burocrático o una forma específica de presión sobre la línea editorial del diario”

A 34 meses de ése reclamo de La Jornada a Peña, los trabajadores le reclaman a su diario decisiones autoritarias que lo llevaron a huelga.

La huelga se ha levantado, pero la crisis continúa: “Para mí La Jornada es todo, es mi casa, y espero que todos, los que estuvieron a favor de la huelga y quienes no estuvimos a favor pero que acompañamos en el plantón nos veamos como lo que somos, compañeros y que este diario vuelva a ser un espacio de libertad auténtica”, dice un joven periodista a quien las canas empiezan a ganar terreno en su cabeza, un joven  con olor a calle, que lo mismo se maravilla con indigentes a los que entrevista al igual que a inmigrantes o luchadores sociales invisibles.