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Miercoles, 18 de Octubre de 2017


Caen Zacatecanos ante “Los Caprichos de Caín” (VIDEO)

Gerardo Romo | CVN

Una mujer de pelo largo, con vestido a media copa de sus senos, apunta con un arma a su hijo. Es la estampa de una “canción de cuna”, elaborada por el artista plástico Sergio Garval.

El museo del antiguo templo de San Agustín alberga desde el 7 de julio hasta el próximo 8 de octubre la exposición Los caprichos de Caín que muestra en 33 pinturas y dibujos y 5 esculturas una estampa de la decadencia y vacío.

“La exposición habla de muchas tragedias que nos han pasado, como las inundaciones y desastres que nos ha llevado a la ruina” expreso un padre de familia al salir  del mundo de Caín.

En el universo de Sergio Garval, se observa a Ícaro de cabeza  estrellándose, a un jerarca de la iglesia católica, que bien podría ser un cardenal, subido en un carrito del súper, con los ojos hundidos y el rostro desfigurado. La religión equiparada a un producto más del mercado.

“A lo mejor el autor quiso reflejar con la escultura, que la religión ha tenido tiempos difíciles por lo que se ha dicho de los sacerdotes y que la iglesia tiene mucho dinero”. Comenta una joven estudiante.

Sergio Garval es egresado de la escuela de artes plásticas de la Universidad de Guadalajara, con estudios en la School of Visual Arts de Nueva York, y es miembro del sistema nacional de creadores del consejo nacional para la cultura y las artes.

Luis Carlos Emerich describe a Garval como un pintor mordaz y sobre la exposición que nos ocupa, la configuración como un lamento multiplicado por sus secos distorsionados con personajes irónicamente extrañados de sí mismo en paisajes desolados sin propósito. La ironía de las escenas dice Emerich se intensifica hasta la mordacidad.

Cuando te enfrentas por primera vez a esta realidad un escalofrío inunda el cuerpo. Pepenadores con rostros sumergidos en la nada, desnudos, desgajados. Parejas fashion en harapos, trepadora en carros chatarra, o naufragando en un mar de maletas o peluches tiernos.

Un joven que se dejó atrapar por la exposición la describe así:

“Hay tantas cosas en la sociedad que nos abruman , los jóvenes hoy en día tenemos mil problemas y no encontramos la salida, todo se nos hace más fácil, más sencillo, y no encontramos una forma de ver nuestra realidad y saber que vale la pena estar aquí”.

Hasta el día de hoy, 7mil 315 personas han atravesado por los caprichos de Caín. El anticlericalismo de Garval es evidente, como lo muestra su serie de Óleos de La Papisa mostrando los senos entre flores, con expresión altiva pero sórdida.

“Mirar la exposición a través de los ojos sorprendidos de mi hijo, me hizo entender la crudeza del autor, mi hijo no podía entender, por que los peluches naufragaban y Elmo era apuntado con un arma…  las imágenes son tan sórdidas, que salimos impactados”. Comenta una madre de familia.